Vivir y trabajar en los Estados Unidos
Estados Unidos es un país que ofrece grandes oportunidades para la gente emprendedora. Su economía está en gran medida basada en los principios del libre mercado, lo cual la hace extremadamente dinámica y cambiante. Como extranjero, vivir y trabajar en los Estados Unidos es una proposición que requiere cumplir ciertos requisitos y pasar por todo un proceso, que depende de varios factores, como por ejemplo, cuál es su profesión y su país de origen o residencia.Para ingresar, vivir y trabajar en los Estados Unidos legalmente es requisito indispensable la obtención de una visa. Y hay distintos tipos de visa, dependiendo de la ocupación del inmigrante. La visa, desde luego, debe obtenerse con anticipación a la llegada a territorio estadounidense y los trámites necesarios para su otorgamiento deben ser realizados en la embajada o consulado de los Estados Unidos en su país de origen.Las personas que ya tienen familia viviendo y trabajando legalmente en los Estados Unidos pueden obtener una visa un poco más fácilmente que quienes desean inmigrar por su propia cuenta, quienes primero que nada deben conseguir una oferta de empleo en los Estados Unidos antes de solicitar la visa. En general el proceso debe pasar por las siguientes etapas:
trabajar en los Estados Unidos
Buscar y obtener una oferta de trabajo de parte de un empleador ya establecido en los Estados Unidos. Solicitud de una visa ante la embajada o consulado estadounidense en su país de origen o residencia. Ingreso al territorio de estadounidense y registro ante las autoridades de inmigración.Una vez dentro de territorio estadounidense, evidentemente la primera necesidad del inmigrante será conseguir un buen alojamiento. Las oportunidades son muy amplias y el rango de precios disponibles se adapta a las condiciones específicas de cada persona. Lo más lógico es tratar de conseguir una residencia lo más cercana posible a su futuro lugar de trabajo en los Estados Unidos. De esta manera se ahorra largos viajes en el transporte público y los costos de pasajes y boletos de metro o los costos de la gasolina, que han ido en aumento constantemente en los últimos años.Lo más común es que el recién llegado inmigrante se decante por la opción de alquilar un apartamento, a menos que cuente con un excelente capital y decida más bien comprar una casa, algo que no es recomendable en esta época de colapso del mercado inmobiliario. El alquiler ofrece la ventaja de eliminar la obligación de pagar todos los impuestos a los que están sometidos los propietarios. Además ofrece la flexibilidad de poder mudarse más fácilmente en caso que las cosas no salgan tan bien como se esperaba, por ejemplo, por malas relaciones con el propietario o los vecinos.